Durante una de las sesiones de Sámara Rural en Monesterio / Isabel Ambrona

El programa Sámara Rural llega a Monesterio para fomentar el emprendimiento femenino

Han participado en él alrededor de 200 vecinas de entre 18 y 65 años de edad

Isabel Ambrona
ISABEL AMBRONA

Alrededor de 200 vecinas de Monesterio de entre 18 y 65 años de edad, han participado durante las jornadas de este martes 26 y miércoles 27 de abril, respectivamente, en el programa Sámara Rural, que cuenta con el apoyo de la Fundación Caja de Extremadura. Seleccionadas por el SEXPE (Servicio Extremeño Público de Empleo) han trabajado fortalezas tales como autoestima, confianza y otras habilidades emprendedoras de la mano del coach Jaime Ruíz Peña con el objetivo de que puedan emprender en la localidad y crear empleo. Los talleres han estado enfocados a un concepto de entrenamiento continuado, en el que la idea de negocio pueda transformarse, superando los obstáculos y cambiando creencias personales, hasta convertirse en un caso de éxito. Para ello, la formación ha tocado competencias, tanto relativas al uso de nuevas tecnologías y a la digitalización, así como de competencias y habilidades personales. También se ha fomentado el trabajo en equipo para que puedan nacer gérmenes de empresas que se interrelacionen. Se han dado a conocer herramientas para fomentar el teletrabajo, la creación de tiendas online y de negocios con notable rasgo digital.

El objetivo de Sámara Rural es reducir los diez puntos de distancia que existen en la actualidad en las tasas de ocupación y de actividad entre hombres y mujeres.

El programa se incorpora a las políticas activas del empleo, formando parte del circuito de itinerarios del SEXPE y de los Puntos de Orientación y Prospección Profesional en Extremadura (POPPEX); en éstos se proporciona acompañamiento personalizado a los desempleados, con el objetivo de que las personas que acudan dispongan de los medios necesarios para que el talento se incorpore al mercado laboral y se promueva la creación de nuevas empresas.

Los datos obtenidos en proyectos similares muestran que un 10 por ciento de las participantes terminan transformándose en empresarias.