Eduardo Naranjo delante de 'El sueño de las musas' ayer en el Meiac

Las musas de Eduardo Naranjo dejan el Reina Sofía y se posan en el Meiac

La Junta quiere aprovechar el vigésimo aniversario del museo para potenciarlo y convertirlo en un núcleo cultural con espacios de reunión

Antonio Gilgado

Sábado, 21 de noviembre 2015, 13:11

Eduardo Naranjo se acordó ayer de Vicente Ruiz, un farmacéutico de Don Benito que compró un cuadro suyo por 18.000 pesetas en una de las primeras exposiciones del pintor de Monesterio en Madrid. «Me llenó de alegría ver que alguien de Extremadura iba allí a llevarse algo mío. Ése era el momento». Ahora, confiesa, ni él mismo podría comprar un cuadro suyo. Es lo que tiene el mercado, la cotización y la falta de colecciones privadas en Extremadura. Y a falta de coleccionistas, hay que recurrir a los museos públicos. Por eso ayer Naranjo alabó la labor del Meiac, un museo que se puso en marcha sin fondos previos y que ha ido conformando su colección a partir de adquisiciones y de depósitos de otros. Precisamente la última cesión la protagoniza Eduardo Naranjo. El Reina Sofía cede dos cuadros y varios bocetos suyos.

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'El sueño de las musas' es la joya de esta entrega. Se trata de un óleo sobre lienzo de dos metros de largo y tres de ancho que pintó en 1979 y por la que un particular en una muestra en Basilea le ofreció un cheque en blanco.

En este mismo acuerdo, le acompañan varios dibujos de estudio previos sobre la composición y las figuras que sirvieron de guía para el óleo final. El personaje que se ve en la cama puede ser el propio pintor y la musa de piedra que le acompaña en la cama está inspirada en el cuerpo de Marta, su mujer.

Al tratarse de un cuadro tan grande, recordó el pintor, su ejecución fue todo un reto físico. «Como juego al tenis me mantengo en buena forma». Fue un verdadero milagro, recuerda, pintarlo en poco más de un mes. Tiempo récord para una obra tan meticulosa.

Su autorretrato desnudo pintando el perro que compró el museo de Nagasaki, mucho más pequeño que 'El sueño de las musas', le llevó casi dos años.

El otro cuadro que deja el Reina es 'Carlos en el estudio', de 1998, uno de los dibujos de los que más satisfecho se siente Naranjo.

En el cuadro se ve su antiguo taller con la misma luz con la que se hizo el autorretrato. Aprovechó el montaje, pero esta vez le pidió a su cuñado Carlos que posara. Naranjo reconoció que cuando donó las obras al Reina Sofía en 2008 nunca pensó que acabarían en el Meiac.

La idea la sugirió su esposa tras la inauguración de una exposición sobre el realismo español contemporáneo. En la inauguración de la muestra, Marta se preguntó que si el Reina la había prestado por un tiempo, podría hacerlo también como depósito.

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Antonio Franco, director del Meiac, recogió el guante de aquella sugerencia y finalmente han acabado en la sala de Badajoz. Franco destacó ayer la colaboración de las administraciones y la predisposición de Manuel Borja-Villel, director del Reina, para llevarlo a buen puerto. «Antonio es un Quijote del arte. De la nada, partiendo de cero, por su cuenta y riesgo, se inventó un museo», alabó Naranjo al director.

El pintor aplaudió también el interés del Meiac por convertirse en un núcleo cultural donde haya bares, restaurantes y «la gente que ama la cultura» se pueda reunir. La responsable de Cultura de la Junta, Míriam García Cabezas, presente también ayer en la cesión, se comprometió a aprovechar el veinte aniversario del Meiac para darle la proyección que merece y convertirlo en ese punto de encuentro cultural del que habla el pintor.

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El Meiac cuenta con obras de 77 artistas extremeños. Desde Timoteo Pérez Rubio y Ortega Muñoz hasta Juan Barjola. Del propio Eduardo Naranjo ya hay una amplia selección.

En total, según explicó ayer Antonio Franco, cuentan con 54 obras del artista de Monesterio entre pintura, dibujo y obra gráfica. Destacan, por ejemplo, los grabados de 'La creación' y los posteriores sobre el 'Poeta en Nueva York' de García Lorca.

Para Antonio Franco, la cesión se enmarca en una línea de trabajo habitual para museos como el Meiac. «No es la primera, ni será la última». Con este tipo de acuerdos trata de recuperar y reunir para Extremadura la representaciones más relevantes de artistas extremeños contemporáneos.

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