Un sueño hecho realidad

Ana María compartirá escenario con Concha Velasco

Ana María García. L.V.
GENTE CERCANA

Ana María García hace casi treinta años que está entre nosotros, llegaba a Monesterio en busca de trabajo. A su marido le ofrecen estar de mayoral en la finca de El Romeral y no dudan un momento y se aventuran a venirse a Monesterio, "era una época como la que estamos pasando de crisis y no había trabajo en ningún sitio", nos contaba Ana.

Llegó a Monesterio con sus cuatro hijos, porque en su pueblo, "teníamos una parcelita de mis padres y sembrábamos tomates que después vendíamos en el mercado. También la carne de la matanza, todo para sacar adelante a mis hijos".

Así que en el momento en el que se les presentó la oportunidad de tener un trabajo, no dudaron un solo instante.

Ante esta nueva situación, el único inconveniente era "que teníamos que vivir en el campo, cosa que yo no había hecho antes, y menos con mis hijos, pero nos arriesgamos".

Desde el primer momento, "me sentí muy acogida por todo el mundo, y me encontraba como en casa, e incluso, después de una serie de problemas me ayudaron muchísimo, y eso que no me conocían de nada."

Ana en Monesterio, ha contado con gente "fabulosa", hasta tal punto que lleva 28 años aquí, y "no he echado de menos el tenerme que ir a mi pueblo para nada".

Una mujer luchadora, que ha tenido que aprender a hacer de todo por necesidad y con los medios que tenía viviendo en el campo.

Recuerda El Romeral, como un pequeño pueblo, donde se han vivido momentos inolvidables, "como una gran familia", han vivido navidades únicas donde "se ha respirado un gran ambiente de convivencia entre todos los que vivíamos en El Romeral".

Ana llegó a ejercer grandes trabajos, hasta tal punto, que los dueños de la finca confiaban plenamente en ella, dejándole al cargo de todos los trabajos que se realizaba en la finca "sabía yo más de lo que había en la casa y de lo que se necesitaba que el propio dueño", nos cuenta con gran satisfacción.

Una persona activa donde las haya y capaz de enfrentarse a cualquier cosa, por muy difícil que se le presente.

Desde que llegó a Monesterio es una persona comprometida con la vida social de Monesterio. No tiene un 'NO' como respuesta, y lo mejor de todo es que "he aprendido a hacer de todo, manualidades, costura, repostería,...", sacando el tiempo de donde sea.

Un sueño hecho realidad

Desde pequeña, su mayor ilusión ha sido siempre el teatro, desde bien pequeñita, se ponía con las amigas en "los patios de las casas para hacer con mis amigas representaciones a cambio de 'perras gordas' (antiguas monedas)". Le ha gustado interpretar siempre las canciones de Sara Montiel, "ésto me viene de mi madre".

Hace años que pertenece a la compañía Candileja Teatro, donde ha hecho ya importantes representaciones, y desde hace unos días anda "como loca".

Ana ve cumplido sus sueños, ya que es una de las elegidas para participar en la representación teatral Hécula, protagonizada por Concha Velasco y que estrenará la primera semana de agosto en el Teatro Romano de Mérida.

"Cuando mi hija me llamó y me planteó la posibilidad de hacer realidad mi sueño, no lo dudé un solo momento".

Así que Ana, elaboró su curriculum con la esperanza de ser llamada para hacer de 'figurante' en la obra de Concha Velasco, con tal suerte que ha sido una de las primeras elegidas para este fin.

"Actuar en el Teatro Romano de Mérida, poder compartir escenario con el grupo de actores y actrices de una obra de este nivel,....., ni en sueños", nos cuenta Ana totalmente emocionada, "estoy que aún no me lo creo".

Sus compañeros de Candileja Teatro, "están todos revolucionados", han organizado ya un viaje para el primer día de estreno, en principio para ver la obra, pero sobre todo para poder compartir con Ana María todo un sueño.

"Cuando realmente se desean las cosas, y luchas por conseguirlo, llega un momento en el que te las encuentras y lo único que se puede hacer es disfrutarlas y vivirlas con gran intensidad"

El día del estreno será uno de los días más especiales en la vida de una mujer, que desde bien pequeña ha soñado poder actuar sobre ese escenario, único donde los haya, como es el del teatro romano de Mérida.

Felicidades Ana María.