Bar El Gallo cierra sus puertas

Cesáreo `El Gallo¨ detrás de su mostrador. (LOLI VARGAS)
GENTE

Con los ojos inundados de lágrimas desde el primer momento de la entrevista, Cesáreo El Gallo, nos cuenta cómo empezó todo hace 36 años. Toda una vida trabajando sin cerrar un solo día, "tan solo cerraba los dos días de romería, pero como tengo la parada oficial de LEDA, me venía siempre a echarle los cafés a los conductores".

Unos años después de abrir sus puertas, el bar Tachuela que estaba justo enfrente de su casa, y donde paraba el LEDA, cierra por jubilación. Cesáreo, no duda un momento y se va a Almendralejo a ofrecer su bar como parada oficial, el cual le conceden y desde entonces, hace ya 33 años, la linea de autobuses extremeña tiene su parada en Monesterio en el Bar El Gallo.

"Por mi casa han pasado infinidad de personas, tanto del pueblo, como de fuera, teniendo siempre una clientela muy fija", nos cuenta.

Recuerda como su bar tuvo unos años en los que autobuses de portugueses paraban dos veces por semana durante dos años a los que Cesáreo les daba de comer en un gran salón en la planta de arriba.

"Estos portugueses llenaban toda la rambla, ya que muchos de ellos pedían bocadillos y salían a comérselos a la calle, le daba una gran alegría a la carretera"

Toda una vida llena de anécdotas y de historias en las que nos insiste que nunca tuvo que llamar a la Guardia Civil por algún problema con los clientes a pesar de la de gente que pasaron por su casa. Un negocio muy familiar, donde sus hijos y su mujer, siempre estuvieron al pie del cañón junto a él para llevar adelante el negocio.

"Un negocio muy sacrificado, yo no se lo que es salir con mis hijos y mi mujer a ningún lado, los días de fiestas es cuando más se trabaja. Eso es lo que yo he hecho siempre, trabajar y trabajar".

Recuerda infinidad de historias, destacando una con una sonrisa en la cara, y fue cuando llegaron las cámaras de la televisión y él, junto al alcalde, tenían que decir que en Monesterio no había agua potable y era necesario la construcción de un pantano. Pasa de la alegría a la tristeza recordando la muerte de un cliente en el baño del bar de forma repentina, al cual recuerda con gran cariño.

Le preguntamos por la apertura de la autovía a su paso por Monesterio, y rápidamente nos contestó que eso cambió en un 80% su negocio, el cual contaba con cinco personas trabajando y no daban abasto en los desayunos y cuando abrieron la autovía con su hijo y con él bastaban, a pesar de ser éste un bar con una clientela muy fija y tener la parada del LEDA.

A pesar de llevar ya unos años jubilados, Cesáreo bajaba todos los días al bar, que lo llevaba su hijo Francis, el cual lo cierra por un cambio de trabajo como inspector en el servicio de autobuses LEDA.

Esto es lo que peor está llevando Cesáreo, ver las rejas de su casa cerradas.

"Atrás quedan años de sacrificio frente al negocio y por delante queda ahora disfrutar ahora de mi mujer, mis hijos y de mis nietos. Hasta siempre"