CUARTO DÍA DE JUICIO

El Fiscal no cree que hubiese legítima defensa y mantiene la petición de 12 años por el crimen de Monesterio

Lugar de Monesterio en el que sucedieron los hechos /HOY MONESTERIO
Lugar de Monesterio en el que sucedieron los hechos / HOY MONESTERIO

El jurado popular emitirá mañana su veredicto

EFE

La Fiscalía de Badajoz se ha reafirmado este jueves en su petición de 12 años y seis meses de prisión para el hombre acusado de matar de un navajazo a un joven en Monesterio, en 2017, al entender que el juicio ha demostrado que cometió un homicidio.

Así lo ha expuesto la Fiscalía durante sus conclusiones finales, trámite donde los abogados de la acusación -los padres y hermana de la víctima, y la novia- también se han reiterado en la pena inicial que solicitaban, 15 y 20 años, respectivamente, mientras que la defensa ha vuelto a pedir la absolución de su cliente.

Esta vista ha juzgado los hechos acontecidos en julio de 2017 en Monesterio, donde como consecuencia de un enfrentamiento entre familias, el acusado y la víctima protagonizaron una trifulca en la que el ahora procesado asestó una puñalada a la víctima.

Hechos y pruebas durante el juicio que han sido interpretadas de forma distinta por cada una de las partes, a tenor de sus conclusiones finales, aunque será el jurado popular quien mañana dé su veredicto, ante el cual la Audiencia provincial tendrá la última palabra.

Desde la Fiscalía se considera que las pruebas han demostrado que el acusado no actuó en legítima defensa, sino con intención de matar a su víctima a través de una puñalada «certera», intención que declaró incluso querer realizar antes del hecho.

Por este motivo solicita 12 años y seis meses de prisión por un delito de homicidio, pena que el abogado de la acusación ejercida por padres y hermana eleva a 15 años, pues mientras la Fiscalía considera que el acusado tiene mermadas sus facultades mentales (lo que es un atenuante), el letrado cree que no es así.

Este letrado, que ha destacado la «valentía» de testigos y agentes por declarar en este juicio, ha recordado que el agresor «no soltó la navaja» tras apuñalar de muerte a su oponente, pues su intención era seguir agrediendo.

Por su parte, el abogado de la pareja de la víctima pide una pena de asesinato, por lo que solicita 20 años de cárcel, al entender que la acción «no fue una locura que le dio», sino que tenía una intencionalidad.

Desde la defensa del acusado se pide, sin embargo, su absolución al entender que durante el juicio ha quedado acreditado que éste actuó en legítima defensa, como demuestra el hecho de que tenía abierta la cabeza y múltiples moratones en distintas zonas del cuerpo, a causa de los golpes que recibió durante la pelea.

También ha aludido al estudio realizado por un psicólogo donde se afirma que su cliente tiene un trastorno depresivo y de personalidad de tipo paranoico.