La Diputación de Badajoz se implica para frenar la pérdida de población

Alumnos del curso de aprovechamiento forestal de Monesterio haciendo prácticas con una motosierra. /F.H.
Alumnos del curso de aprovechamiento forestal de Monesterio haciendo prácticas con una motosierra. / F.H.

Para reforzar la empleabilidad juvenil se puso en marchael Proyecto REMJO, que llegó a 190 jóvenes

La Diputación de Badajoz ha puesto especial énfasis durante esta legislatura en fijar a la población en el territorio provincial. Y por ello no ha dudado en ofrecer alternativas a los jóvenes, que representan el futuro de los pueblos y ciudades pacenses.

Así, atendiendo a las necesidades socioeconómicas de la provincia, la Diputación de Badajoz puso en marcha el Proyecto REMJO (Refuerzo a la EMpleabilidad Joven) con el propósito de reforzar los procesos que aumentan la empleabilidad y favorecen la inclusión de la población joven de la provincia de Badajoz seleccionada como beneficiaria.

El proyecto, cofinanciado con el Fondo Social Europeo (FSE), está motivado por la adaptación y la puesta en valor de la población joven y de la provincia de Badajoz atendiendo a la singularidad de cada zona demarcada según el «ámbito territorial de Centros Integrales de Desarrollo (CID)».

Este proyecto busca ofrecer «otra mirada» a la provincia de Badajoz y a los jóvenes. «Queremos evidenciar que otra mirada a nuestros jóvenes y a la provincia es posible y es mejor», afirma Ángel Seco, coordinador del proyecto REMJO.

Para ello, se desarrolló un proceso integral que aunó tres aspectos: formación, orientación laboral e inclusión social, con el propósito de «conseguir que para los jóvenes REMJO que participen en este proyecto sea una experiencia de crecimiento profesional y personal».

Una experiencia que un futuro próximo suponga también un crecimiento socioeconómico en la zona, y que además sea generado «desde la propia población joven REMJO para que finalmente devenga en fijar población cualificada en nuestro ámbito rural».

Todo el alumnado participante en este proyecto REMJO ha realizado prácticas no laborales, lo que supone que todos los jóvenes pongan en práctica las competencias adquiridas y sumar otras de valor añadido que adquirirán durante «la Formación Específica REMJO», aumentando sus posibilidades de inserción laboral.

Vecinos de Magacela simulan sacar dinero en el hueco del último cajero.
Vecinos de Magacela simulan sacar dinero en el hueco del último cajero. / F.H.

Se ofertaron un total de quince itinerarios según los territorios, que movilizaron y en los que participaron un total de 190 jóvenes, 102 chicos y 88 chicas.

Desde el Centro Integral de Desarrollo de Tentudía, en Monesterio, se promovió una acción formativa sobre aprovechamientos forestales, de 675 horas. Atrajo a 15 jóvenes, con formación desde la ESO hasta grados universitarios, y procedentes de diferentes poblaciones de la zona como Segura de León, Fuente de Cantos, Bienvenida, Pallares y Monesterio.

Esta quincena de jóvenes han recibido una formación teórico/práctica que capacita y cualifica para trabajar como podador y/o motosierrista forestal, trabajador forestal, trabajador del alcornoque en general, corchero, trabajador cualificado en actividades forestales, trabajador especialista en aprovechamiento de madera, corcho y leña o trabajador especialista en trabajos en altura en árboles.

Pilar García, técnica de orientación de esta acción formativa, señala que sobre todo se ha incidido «en la actitud de los jóvenes y en la importancia de trabajar en equipo». Gloria Hidalgo ha sido docente en la empresa de formación Natur Gestión y destaca que la importancia de las «muchas prácticas que se han realizado fuera del aula, para acercarse a la realidad laboral». Por último, Francisco Falcón, de 22 años, ha sido uno de los once alumnos que han obtenido finalmente el certificado de profesionalidad y, como reconoce, se interesó por este curso ya que «vi que tenía muchas salidas, tras el cual podré empezar a trabajar lo antes posible, que es lo que más me interesa».

Cajeros automáticos

No obstante, la Diputación de Badajoz no sólo se ha centrado en la juventud de cara a frenar la sangría de habitantes de nuestros pueblos.

En el ámbito económico, ha aprobado el innovador Plan de Lucha contra la Exclusión Financiera que, incluso, está siendo copiado en otras zonas de España. Y es que la aplicación de las innovaciones tecnológicas está produciendo la automatización de la función bancaria y financiera, mediante la realización de las operaciones entidad/cliente de forma digital, lo que, sumado a la crisis, ha ido provocando el cierre paulatino de las oficinas de las entidades instaladas en las pequeñas localidades de la geografía rural de la provincia.

Esto ha planteado una nueva demanda de los usuarios de estas localidades que solicitan a los Ayuntamientos la posibilidad de retirar efectivo o realizar otras funciones de carácter financiero. Los Ayuntamientos han recurrido a la Diputación para intentar resolver esta problemática, planteando la institución provincial una línea estratégica centrada en la lucha contra la sustracción financiera.

En concreto, hay 29 pueblos pequeños en la provincia de Badajoz cuyos residentes no puede sacar dinero del cajero. Ninguno sobrepasa los mil habitantes, aunque algunos ni siquiera llegan a los 200 vecinos. La crisis cerró cientos de oficinas bancarias en el país y ahora estas localidades afrontan el problema de la despoblación con el añadido de la desconexión financiera. Carecer de cajero incomoda a los vecinos y a muchos les empuja a la emigración. De forma adicional, la ausencia de cajeros funcionales es una clara limitación para el desarrollo del tejido comercial municipal y una evidente restricción para fomentar el turismo de la zona.

Será Caja Rural de Extremadura la que finalmente dispondrá este servicio en 29 localidades. En este caso, la Diputación corre con el gasto de la instalación, el alquiler del cajero y el mantenimiento de estos puntos durante cinco años. Y los Ayuntamientos solo tienen que poner a disposición la ubicación. Se espera que para primavera estén funcionando ya todos los cajeros. Sirva como ejemplo Magacela, que tiene poco más de 500 habitantes y es uno de los pueblos que se verán beneficiados con la instalación del cajero que se ubicará en el edificio de la vieja Cámara Agraria. alcaldesa, Inés Escobar, admite que desde el Banco Santander quitara el último cajero en el pueblo se ha generado «mucho malestar entre los vecinos, ya que para sacar dinero se tienen que desplazar hasta Villanueva». Por tanto, esta medida es un alivio para esta pequeña población.