Caballos, carros y carretas durante la salida del camino este jueves en Monesterio / ELENA AMBRONA

Baile, cante y muchas ganas de pasarlo bien en un multitudinario camino hacia la Pradera del Culebrín

Cientos de Romeros acompañaron ayer al estandarte de San Isidro durante las casi 12 horas que se prolongó el peregrinar

ELENA AMBRONA

Baile, cante, pero sobre todo muchas ganas de disfrutar. Esos fueron los ingredientes clave del camino hacia la Pradera del Culebrín de Monesterio, que se desarrolló durante la jornada de este jueves, 12 de mayo. Y romeros, muchos romeros que desepolvaron sus atuendos después de dos años guardados.

Monesterio despertaba este día de festivo local con cohetes. A las 9 de la mañana tenía lugar la tradicional bendición de romeros en la Ermita de la Virgen de Tentudía. Media hora después, a las 9:30 horas, el Estandarte de San Isidro se adentraba por el túnel del camino de Aguafría. Detrás de él, casi un centenar de carros, carretas y carriolas; caballos y jinetes; y más de 2.000 romeros. Y por delante, 21 kilómetros de peregrinaje, y muchas aventuras por vivir.

Estandarte de San Isidro durante el camino hacia El Culebrín.

La comitiva hacia su primer alto en el camino en torno a las 11:30 horas para reponer fuerzas y continuar. No fue hasta pasadas las 15 horas de la tarde cuando el Estandarte del Santo cruzó la cancilla de la Finca 'Calilla Alta', lugar previsto para la conocida como 'Parada Grande'. Los romeros disfrutaron durante algo más de dos horas de una comida en convivencia, cantes, bailes, y algunos, hasta de unos minutos de siesta. De nuevo, el Estandarte emprendía el camino alrededor de las 17:30 horas. Tres horas más tarde, la comitiva cruzaba la N-630 y llegaba a la Pradera.

Con la sonrisa ancha y felices por la vuelta de su tradicional fiesta en honor a San Isidro Labrador, monesterienses y foráneos vivieron un primer día de romería pleno. Desde hoy, viernes, la fiesta está instalada en la Pradera del Culebrín.