Antonio Garrote, alcalde de Monesterio, hace entrega del Cuchillo Jamonero de Oro a Álvaro Diezma. / ELENA AMBRONA.

Álvaro Diezma se lleva a Toledo el Cuchillo Jamonero de Oro de Monesterio

Desiderio Sebastián, de Almendral, y Juan Carlos Garrido, de Jerez de la Frontera, quedaron en segundo y tercer lugar, respectivamente

ELENA AMBRONA.

Álvaro Diezma Gil consiguió en la noche de ayer sábado, 21 de agosto, lo que hacía mucho tiempo venía persiguiendo: el Cuchillo Jamonero de Oro del Concurso de Cortadores de Jamón de Monesterio, que este año alcanzó su vigésimo segunda edición. Un reconocido galardón que viajó en la maleta de su flamante ganador hasta la localidad de Consuegra, en Toledo, de donde es natural.

Muy emocionado tras conocer el fallo del jurado, Álvaro confesó que hacerse con el Cuchillo de Oro monesteriense es hacerse con «la joya de la corona». Y eso pese a haberse proclamado campeón de España en el XII Campeonato de Cortadores de Jamón de España de Villanueva de la Serena. Unas declaraciones que prueban el renombre que el certamen de Monesterio tiene en el sector, del que Álvaro destacó la exigencia del tiempo para el loncheado de la pieza, «que te lleva al límite».

Álvaro Diezma durante el tiempo de loncheado de la pieza. / ELENA AMBRONA.

Este joven toledano, que cuenta con una dilatada trayectoria profesional como maestro cortador y es gerente de una empresa cárnica, destacó también «la magia de la plaza» que acoge el concurso, «porque tiene algo especial». Un embrujo que, dijo, «se vive y se siente, no se explica». Y es que la localidad volvió a vestir un año más sus mejores galas para este certamen enmarcado dentro de la programación oficial del Día del Jamón de Monesterio, que atrajo a cientos de vecinos y visitantes que pudieron degustar las piezas loncheadas mientras el jurado fallaba.

La de ayer fue una noche que también dejó alegrías para el extremeño Desidero Sebastián, procedente de Almendral, y para Juan Carlos Garrido, de Jerez de la Frontera. Ambos consiguieron el Cuchillo Jamonero de Plata y el de Bronce, respectivamente. Completaban el cartel los concursantes Geovany Almanza Molina, procedente de Gáldar, en Las Palmas de Gran Canaria; Juan Blas Sánchez Sáez, de Petrel, en Alicante; y los extremeños Juan Antonio Barbero Peral, de Cáceres. Los tres se fueron a casa con un recuerdo conmemorativo de su participación en el concurso y con la satisfacción de haber sido seleccionados entre más de una treintena de solicitudes para esta fase final.

Foto de familia de los tres ganadores y el jurado. / ELENA AMBRONA.

El estilo, la limpieza, la rapidez, el grosor, la rectitud y el tamaño de las lonchas fueron criterios determinantes en la decisión de un jurado experto que no lo tuvo nada fácil y que se demoró hasta cas i la una de la madrugada . También se tuvieron en cuenta el remate y apurado de la pieza, así como el emplatado y la presentación obligatoria de raciones. Diezma fue el único concursante que clavó los 100 gramos en uno de los momentos más emocionantes de la noche: el pesado en público de una ración elegida por los participantes que debía aproximarse a ese gramaje.

En palabras de Antonio Garrote, alcalde de la localidad, Monesterio volvió a convertirse, un año más, en «capital mundial del jamón» en una noche en la que, más que los vencedores, «quien gana es el producto, es la profesión y es el arte de cortar jamón».