Francia, el lugar ideal para cualquier fisioterapeuta

Maricruz en el centro con dos de sus compañeros y amigos. Cedida
MONESTERIENSES POR EL MUNDO

Mi aventura en tierras francesas comenzó en una reunión de amigos y compañeros fisioterapeutas. Viendo la situación que existía en nuestro país y que por desgracia continua, nos planteamos el hecho de salir de él, de venir a trabajar a Francia, de probar suerte durante un año (yo ya voy por más de dos) y de intentar tener esa oportunidad que en España no encontramos. Nos pusimos manos a la obra, y voilá! meses después teníamos todos nuestros papeles en regla para poder ejercer como fisioterapeutas en Francia. Solo nos faltaba encontrar ese ansiado trabajo, así que comenzamos una búsqueda incansable por internet. Tras mucho indagar encontramos la oferta perfecta, 3 puestos para fisioterapeutas en un hospital. En ese momento la alegría y las ganas de emprender esta aventura, se unieron al miedo de enfrentarme a lo desconocido (nunca había estado fuera de mi país un largo periodo de tiempo), a otro idioma (mi último contacto con el francés fue en el instituto y ha llovido mucho desde entonces), pero sobre todo a dejar mi vida, separarme de los míos y de mi tierra.

Solamente tuve un día para preparar mi maleta. Dejé mi trabajo el 23 de Marzo de 2011 en una clínica de Sevilla en la que llevaba más de 3 años, y el 25 aterricé en el país que hasta ahora me está dando una gran oportunidad a nivel personal y profesional. Dejar un trabajo en esta situación de crisis económica es difícil, pero las condiciones que aquí me ofrecen comparadas con las que allí tenía, junto con el apoyo de mi familia y mis amigos, me ayudaron a tomar la decisión de partir.

El comienzo...lo más duro. No controlaba para nada el francés y la verdad es que ha sido el obstáculo más difícil de superar. No poder comunicarme ni expresarme con naturalidad hizo que me planteara volver por donde había venido. A día de hoy es prueba superada. He de decir que vine acompañada de dos grandes amigos y compañeros de profesión, Antonio y Clara. Dos apoyos fundamentales con los que el principio de esta aventura se hizo más llevadero y los cuales han sido siempre una gran ayuda.

Superado mi problema con el idioma el resto han sido todas buenas experiencias y alegrías. He conocido gente estupenda, franceses, españoles, italianos... que hoy día son mis amigos. He viajado y descubierto sitios maravillosos, he aprendido a vivir en otro país, con su cultura, su forma de pensar... He crecido personal y profesionalmente, con grandes compañeros, con los que trabajo día a día y de los que aprendo continuamente. Tengo el trabajo que me gusta y que siempre he querido, en un hospital adaptado a todas las necesidades de pacientes y fisioterapeutas. Me gustaría tenerlo allí, cerca de los míos, en mi tierra. Esa tierra de la que hablo sin parar. No hay día que pase que no diga de donde vengo. Dicen de nosotros que sonreímos siempre, que somos el sol que aquí les falta. Me siento orgullosa de ser de donde soy y de venir de donde vengo.

Si le preguntáis a mi madre, ella os dirá que yo nunca fui "muy del pueblo", que el pueblo me aburría... pues ahora lo echo de menos. Echo de menos mi vida allí, mi familia, mi casa, los momentos de terracita con mis amigos, la romería, las calderetas, el jamón y el salchichón bueno, el sol y la "caló"... echo de menos TODO. Porque como ya dijo mi amiga Laura Ortega, como en casa en ningún lado. Por eso espero poder volver en un futuro no muy lejano y poder continuar haciendo lo que me gusta pero cerca de mi gente, en mi país.

Para terminar solo quiero decir GRACIAS.

GRACIAS especialmente a mi familia y amigos, porque están siempre ahí, porque a pesar de la distancia los siento siempre cerca, por el apoyo incondicional y porque sin ellos no hubiese sido capaz de hacerlo. GRACIAS a Antonio y Clara, los dos compañeros con los que comencé esta aventura, por su ayuda y compañía en todo momento. GRACIAS a HOY Monesterio por darme esta oportunidad.

Estoy encantada de poder compartir con todos mis paisanos mi experiencia en tierras extranjeras, y poder ayudar con mi vivencia a aquellos que se encuentran en la misma situación que yo. ÁNIMO Y MUCHA SUERTE a todos, a los que se van en busca de otras oportunidades y a los que ya hace tiempo que se fueron. Una experiencia inolvidable, una aventura maravillosa. Dar el paso es difícil pero merece la pena.

Mis vacaciones llegan y por supuesto volveré a casa, así que desde aquí deciros a todos ¡HASTA PRONTO! NOS VEREMOS (en terraza y con cervecita fresquita en mano).

Un saludo Monesterio.