GURUMELOS, ¡PELIGRO DE MUERTE EN PRIMAVERA!

Gurumelos (comestibles) a la derecha y oronja blanca (mortal) a la izquierda. Foto de Asociación Micológica Pie Azul
CAMPO Y SETAS

Cada año aumenta el número de aficionados que salen a recolectar en los campos de Extremadura los gurumelos (Amanita ponderosa). Todos aquellos que salgan a cogerlas para comerlas, deben ser muy metódicos para evitar la intoxicación con ejemplares de una especie del mismo género que se asemeja bastante al gurumelo, la oronja blanca (Amanitaverna). En años normales el número de oronjas blancas que salen con respecto al número de gurumelos es muy pequeña, y prueba de ello es que algunos reconocidos recolectores de gurumelos de nuestra asociación han encontrado en sus salidas de los últimos 20 años tan solo 3 ó 4 ejemplares entre miles de gurumelos. Sin embargo, el hecho de que todos los años se den intoxicaciones en Extremadura y Andalucía por ingesta de oronjas blancas demuestra que muchos de los recolectores de gurumelos desconocen de su existencia o no siguen las indicaciones necesarias para identificarlas.

En lo que llevamos de primavera de este año, seis socios de nuestra asociación micológica "Pie Azul" de Monesterio han recolectado ejemplares de oronjas blancas (en total unos 14 ejemplares identificados en menos de un mes), lo que indica que este año las condiciones ambientales son muy buenas para su fructificación con respecto a años anteriores. Por ello, los seteros gurumeleros deberán estar especialmente alerta, repasar las características macroscópicas de estas setas (podéis repasarlas en las fichas de nuestra web www.pieazul.es) y extremar las precauciones durante su recolecta. Un solo ejemplar de oronja blanca con un peso de unos 50-100 gramos es suficiente para matar a una familia que no sea atendida adecuadamente en un centro hospitalario, y siempre deja graves secuelas en las personas que se salvan.

Los pasos que debéis seguir con cada uno de los ejemplares que localicéis, y recalco CONCADAUNO,antes de introducirlo en la cesta:

- Comprobar que está presente un olor característico e intenso presente en el gurumelo y ausente en la oronja blanca. Este olor se manifiesta con más intensidad nada más recolectar la seta, de ahí la importancia de hacerlo con cada uno de los ejemplares. Debéis de tener en cuenta que si recolectáis gurumelos y por error introducís una oronja blanca en el cesto, esta podría impregnarse de parte del olor y, por tanto, sería más complicado descartarlo al llegar a casa.

- Comprobar que la carne de la seta vira al rosa al someterla a presión en el pie o en el sombrero, ya que esta característica es exclusiva del gurumelo y no se produce en la oronja blanca, cuya carne permanece blanca inmutable tras ser presionada o rasgada con la uña.

- Comprobar que la seta tiene una forma definida, en la que la parte del sombrero debe tener un diámetro superior a la de la volva, característica propia del gurumelo, y que en los ejemplares jóvenes de la oronja blanca se encuentran invertidos. Esta cualidad no es tan importante como las dos primeras, pero puede ayudarnos a ponernos en alerta y extremar las precauciones.

- Las características de cualquier seta varían a lo largo de su desarrollo, y las guías y web especializadas nos muestran unas pocas instantáneas de unos momentos concretos del desarrollo, pero no todas fases por las que pasa. Los recolectores de gurumelos os podéis encontrar en el campo todas esas fases y debéis aprender con el tiempo a reconocerlas, pero en caso de duda se dejan en el campo.

- Evitar recolectar los ejemplares poco desarrollados de 20 ó 30 gramos de peso ("papinas"), ya que las características macroscópicas de ambas especies no están claras, y es en estos donde puede darse con más facilidad los errores fatídicos. En último caso, antes de consumir setas de las que tenéis dudas debéis consultar con algún especialista que tenga más experiencia y conocimiento que vosotros, y para eso está nuestra Asociación "Pie Azul".

- Por último, si queremos estar más seguros podemos realizar una prueba que provoca una inmediata oxidación en la carne del gurumelo y que no se da en la oronja blanca, que consiste en calentar a la llama un metal, para lo que podría servirnos una punta fina de acero u otro objeto similar y tocar encima del la carne del sombrero o del pie. En los gurumelos se produce una oxidación inmediata que genera una marca rosa intenso incluso ocre o marrón que perdura tras retirar el metal precalentado. Sin embargo, si realizamos esta prueba sobre la oronja blanca su carne permanece inmutable, del color blanco inicial.